durísimo el momento en el que me di cuenta que iba a tener que usar anteojos de por vida cuando salía del oculista me los puse y me estaba perdiendo la mitad del mundo, estuve toda la semana mentalizando mi nueva vida con dos pedazos de vidrios en la cara
Me da una ternura bárbara cuando alguien me quiere porque mirá que hay gente en el mundo para ir y encariñarse, gente con la cabeza más acomodada o con más predisposición para la vida pero estos van y se encariñan conmigo que cada 2x3 desaparezco porque la existencia me ahoga.