no solo hiciste llorar a mi versión adulta, también hiciste llorar a mi niña interior. Le hiciste revivir el abandono, volver a sentirse insuficiente. Pero eso fue mi culpa: un día te conté mi historia, t hablé de mis heridas, te di las armas para destruirme, y vos las utilizaste
Enamórense, chingada madre. Hagan el amor, ilusiónense, besen con ternura, recorran grandes distancias para ver al otro, desvélense, duérmanse abrazados. Arriésguense.
Vida solo hay una. Canciones de despecho y desamor hay un chingo.