Chicos el chiste de "segundo Francia" lo podíamos hacer nosotros porque éramos primeros.
O sea, si sos México o Uruguay no podés burlarte de nosotros diciéndonos "segundos" si vos saliste noveno o trigésimo séptimo. Dale.
Todo hay que explicar.
No me hago la víctima. Sé perfectamente en qué momentos reaccioné mal, qué dije, cómo lo dije, y me hago cargo.
Pero también tengo claro algo: no todo empieza en mí. Hay palabras, gestos, silencios que empujan. Hay faltas de respeto que no son casualidad. Y no voy a hacerme la desentendida para que otros queden tranquilos. Porque hacerse cargo no es lo mismo que hacerse responsable de todo. Yo reviso lo mío. Pero no voy a cargar con lo que otros hacen como si fuera mío
Honestamente, estoy muy cansada de ser la persona que arregla todo, por una vez, desearía que alguien luchara por mí, pero en lugar de eso, prefieren dejar que el barco se hunda.
Valoro mucho a esa gente que pide perdón, que expresa que te extraña, que acepta sus errores, que habla contigo después de una diferencia.
Valoro a esa gente que prefiere perder el orgullo antes que perderte a ti, porque es la gente que vale totalmente la pena tenerla cerca.
Dejar ir a personas no siempre tiene que ver con odio. A veces es simplemente aceptar que hay mentalidades distintas.
Algunas drenan tu energía, otras carecen de lealtad y otras prefieren criticar antes que hacerse responsables.
lo difícil no es decirle al otro qué actitudes de su parte te molestan. Lo difícil es que el otro tenga flexibilidad para reconocer y registrar que hay actitudes que tiene que trabajar para no repetirlas.
hoy terminé un libro miré una película hice un pan también galletitas y ahora me voy a poner a hacer fideos caseros quien diría lo productiva que puede ser una intentando escapar de los pensamientos intrusivos
tu cuerpo también reacciona a las personas correctas. Con ellas, tu cortisol baja, tu estómago sana, volvés a dormir, tu piel brilla, regresa tu energía, caminás más ligera, más segura… y un día te descubrís sonriendo sin razón, porque por dentro, por fin, estás en paz.