El Presidente Milei debería reconsiderar la política de apertura de importaciones impulsada por Caputto y Sturzenegger.
Ante los cambios en la economía de EE.UU., los países protegen sus empresas. Una política de importaciones libres, como la dictadura de Martínez de Hoz, es suicida para la industria nacional y el trabajo argentino.
La competencia con China hace imposible que nuestras empresas sobrevivan.
Defender la industria nacional significa defender el trabajo argentino.
Es el pensamiento cipayo.
Y esto no es adjetivación sino descripción y, por ende, literalidad.
El cipayo es alguien partidario del poder extranjero en desmedro de los intereses del país en el que nació.
A ese lugar, las grandes mayorías lo llaman Patria y lo defienden como tal.
Este pequeño hombrecito no quiere... ni puede entenderlo.
Grave… Muy grave.
Milei sigue poniendo sus propios prejuicios ideológicos y afinidades personales por encima del interés nacional. No queremos que nos traigan guerra entre potencias a nuestra tierra. Ya bastante tenemos con la miseria planificada. Queremos una Argentina neutral, pacífica, no-alineada y latinoamericanista, que defienda sus propios intereses como Nación en función de las necesidades de su Pueblo.