—Como buen príncipe y rey debe ocuparse de su ahora reino en coalición. Yo me quedaré en su lugar asegurándome que no tengo que arrancar más de una garganta.
—Pues le queda aguantarse hasta que vuelva. No va aparecer siempre cuando toquen la campanita cuando les salga del capricho. Tiene cosas que hacer en mi reino.