La esperanza es un desasimiento del presente, es comprometerse con lo contemporáneo como si no existiese, sin perder de vista que más allá del espíritu de la época siempre espera un Espíritu perenne.
Esperar es saberse esperado, como quien planta un lirio con la seguridad de que "no quedará plantado", es dar un trago al futuro amargo, como las espinas de una rosa que previendo un atraco se alistaron en lo íntimo de bélico campo...