La persona más importante en una relación amorosa, no es él o ella: es Dios, porque solo Él puede hacerlos una sola carne. Cuando una de las partes lo excluye fragmenta la unión. Química y romanticismo son un placebo, solo en Dios es posible un «hasta que la muerte los separe».
No se te ocurra pensar: «Esta riqueza es fruto de mi poder y de la fuerza de mis manos». Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para producir esa riqueza;
Deuteronomio 8:17-18 NVI
Me case hace un año exactamente, hoy puedo decir que estoy enamorado mil veces más de mi esposa.
Estoy súper agradecido con Dios por las infinitas bendiciones que me ha regalado en este hermoso proceso.