Cómo no te voy a extrañar, extraño, si me debes todo lo bueno que no has querido ser. Salte del encierro y dime qué te crees. Porque yo no te creo nada. Tú solito te has creado todos los derrumbes.
Iba a llamar tu atención con poesía de primera, pero me diste flojera cuando imaginé que respondías sin inteligencia, ni arte. Eres muy aburrido en mi cabeza. Lo siento. Con otro será.
Se me echó a perder un dolor en las rodillas y en la espalda. Y otro más en lo brazos que ya no puedo levantar. Apesto a dolor por todos mis cuerpos y no hay hierba que limpie ni verdad que sane. Hoy fui la tumba más triste de ese panteón viejo. La más adolorida.