@carlossancheztv El homenaje se lo merecían, clasificar la mundial no fue fácil, es un proceso y no hay que desconocerlo por un mal resultado.
El pánico escénico existe, son humanos, ahora a sacar la garra guaraní. La derrota se sufre pero la mala crítica no construye nada.
CATÓLICO:
Aquí un "corto" ensayo-guía para conocer-contrarrestar ataques demoniacos (a quien le disguste el tema, PASE DE LARGO y no estorbe).
Primero, es necesario comprender que el campo de batalla decisivo de la guerra espiritual ES el intelecto humano: es nuestra facultad superior por la cual participamos de la luz del Logos. La mente, en tanto que receptáculo de la verdad, es el ESPACIO donde se elige el bando: la salvación o la perdición.
Los métodos de ataque del adversario son variados y convergentes. Utiliza principalmente dos: el primero, la propaganda, ejecutada por sus agentes en el orden temporal -los siervos del modernismo y la subversión o revolución-, que saturan tu entorno con mentiras sistemáticas. El segundo es el método de la implantación directa, operada desde la naturaleza preternatural de los demonios, en donde asaltan el imaginativo y el intelecto, inyectando logismos -pensamientos intrusos- disfrazados de nociones propias con el fin de fragmentar la voluntad e inducir al pecado. Como advierte San Pablo, nuestra lucha no es contra contingencias materiales, sino contra jerarquías espirituales de maldad: "Non est nobis colluctatio adversus carnem et sanguinem, sed adversus principes et potestates".
Entonces, principalmente atacan de dos formas:
Siervos del demonio- espacio temporal: Propaganda.
Demonios- espacio atemporal: implantación.
La modernidad, por medio de la inmundicia gnóstica del New Age, ha inoculado la ilusión de que el individuo es el "demiurgo de su propia realidad". Bajo el engaño de una autonomía absoluta, el alma, carente de la disciplina ascética que nos ofrece la Iglesia, se entrega a una soberbia que la deja desarmada. Por ello, la negligencia en el cultivo de la vida espiritual no es una mera omisión, sino una capitulación. Creerse “dueño de su propia mente” o "creador de la realidad" sin haberla sometido enteramente al señorío de Cristo, es vivir en una fantasía suicida.
La realidad es ontológicamente objetiva. Negar las leyes metafísicas que rigen el cosmos es tan fútil y destructivo como intentar invalidar o ignorar las leyes que rigen la física -la ley de la gravedad arrojándose desde una altura- porque la estructura del ser es inmutable e imperativa. Dios ha establecido un orden jerárquico y leyes espirituales tan precisas como las físicas. En el tema que nos convoca, el enemigo preternatural, dotado de un intelecto natural superior y una depravada perfección en su conocimiento de nuestra naturaleza decaída, explota estas leyes con precisión quirúrgica. De este modo, mientras el hombre moderno juguetea con el subjetivismo, su adversario maniobra sobre la base de una realidad metafísica OBJETIVA que el hombre moderno, ignora.
La negligencia en el conocimiento de estas leyes constituye una peligrosa deserción. Por eso, debemos ser conscientes que ignorar las estratagemas del enemigo en esta guerra no suspende el combate; solo garantiza que el enemigo opere con ventaja absoluta en un territorio sin custodia. Quien no disciplina su intelecto mediante la vigilancia disciplinada, la oración, la recepción sacramental y el estudio de la verdad católica, se convierte en un simple receptáculo de "siembra de minas" ajenas. La tragedia del hombre actual no es que no piense, sino que ha perdido la capacidad de distinguir quién es el autor de sus propios pensamientos. En la ausencia y desconocimiento de estas VERDADES OBJETIVAS, que son su único escudo ontológico, la mente se convierte entonces en un territorio ocupado que, por propia renuncia del individuo, ha entregado las llaves al "príncipe de este mundo". Para contrarrestar este estado, la victoria entonces empieza con la HUMILDAD: reconocer que somos dependientes-contingentes totales de una Causa Primera Subsistente. Esto produce la renuncia a la autonomía ilusoria y nos lleva a la entrega total del intelecto a la soberanía del Creador que es la Verdad misma.
Hemos hablado en otros post de los ataques de naturaleza temporal (la propaganda que utiizan los siervos de las entidades demoniacas), por eso en este ensayo, vamos a centrarnos en los ataques de naturaleza preternatural, aquellos que el hombre de hoy desconoce en su totalidad. Estos, el enemigo tiene un modus operandi, la implantación de ideas. Una de las formas de implantación preferidas por el enemigo son las que realiza a través de lo que se conoce como "descargas de pensamientos intrusivos".
Un pensamiento intrusivo es una sugestión o ráfaga mental AJENA y espontánea a la continuidad racional del sujeto, que irrumpe en la imaginación con el propósito de perturbar la paz interior. Se caracteriza por ser involuntario, repetitivo y con tendencia a instigar el resentimiento, la desconfianza o el desorden del libre albedrío. Es una incursión preternatural que busca ser asimilada por la voluntad del hombre como si fuera producto de su propia inteligencia. Algunos ejemplos:
1. Implantación por medio de recuerdos del pasado:
Recordar una discusión de hace años que surge espontáneamente y desata odio o tristeza no es un recuerdo “natural”. Los recuerdos del pasado, cuando vienen de nuestra naturaleza humana, suelen ser neutros o sirven para aprender una lección. Cuando un recuerdo “te atrapa” y te hace revivir la emoción de la ofensa original, es una operación de sugestión preternatural.
La trampa: El enemigo que conoce todo tu "curriculum vitae de pecados" y traumas, usa tu memoria como una base de datos de donde tomar información. Al reactivar el dolor, intenta que tu voluntad se quede “fijada” en el pasado.
El objetivo: Impedirte vivir en el presente. Mientras estás rumiando una discusión de hace una década, no estás presente para tu vida actual, para tu oración, ni para ejercer la caridad. Estás, en términos espirituales, “secuestrado” por el pasado.
La Realidad: Ese evento ya no existe. Es nada. La tristeza, odio, envidia, resentimiento que sientes es una reacción emocional a una sombra que el enemigo proyecta en las paredes de tu imaginación. Y esas emociones son implantadas para que luego ocurra el acto del pecado: discusiones, peleas, desunión, tragedias.
2. Los miedos paranoicos (La “siembra y duda”)
Los pensamientos tipo “tu hijo te está robando” o “tu esposo te es infiel” son, sin duda, dardos encendidos (como los llamaba San Pablo).
La característica: son pensamientos sin evidencia. Son proyecciones infundadas que atacan los vínculos de caridad y confianza, que son los pilares de la familia cristiana.
La naturaleza: Una mente sana analiza hechos. Una mente bajo asedio construye realidades paralelas con sospechas. Estos pensamientos crean una “lógica” interna donde todo pequeño hecho cotidiano (una mirada, un retraso, un objeto fuera de lugar) es reinterpretado para confirmar la sospecha que ha implantado el demonio.
El peligro: Si das crédito a estas “sugerencias”, el ciclo se cierra en su propia consecuencia lógica. Comienzas a actuar con desconfianza hacia tus seres queridos, provocando que ellos reaccionen mal, lo cual “confirma” tu sospecha falsa. ¡Es un sistema perfecto de autodestrucción diseñado desde fuera!
¿Por qué aparecen de “forma espontánea”?
Aquí es donde entra la metafísica del intelecto: como el intelecto humano es una facultad espiritual, aunque esté unido al cuerpo, el demonio (que es puro espíritu, aunque caído) tiene una agilidad mental infinitamente superior a la nuestra. Ellos no “leen” tu mente (eso es solo lo puede hacer Dios y quienes tienen acceso a la visión de Dios en la jerarquía celestial). Los demonios han perdido la luz de la Gracia, no pueden leer tus pensamientos, pero observan tus reacciones y conocen tu historial de vida.
El Adversario, valiéndose de su experiencia milenaria y de su capacidad de manipular la materia y los sentidos, proyecta imágenes y recuerdos en nuestro sistema sensitivo. No estamos ante un juego de ‘energías’ (eso es lo que astutamente te sugiere), sino ante una guerra de inteligencias. El demonio actúa como un sofista que coloca una mentira en nuestro campo visual-imaginativo; nuestra responsabilidad ascética es practicar el discernimiento para no confundir esa insidia externa con una moción propia de nuestro intelecto. Recuerda: el demonio NO puede leer el alma pero MANIPULA la imaginación.
Ellos saben qué pensamientos actúan como disparadores para separarte del prójimo. Como conocen perfectamente la psicología humana y cómo el trauma activa nuestra parte animal (el sistema límbico), lanzan estos “pensamientos” como lanzan ondas de radio: tú los recibes. Tú crees que “tuviste un pensamiento”, cuando en realidad “has captado una moción o sugestión”.
¿Qué hacer ante estos casos específicos?
No entres en el juicio del contenido. No te preguntes: "¿Será verdad que mi hijo me roba?". Esa es la trampa: en cuanto empiezas a analizar la posibilidad, ya has dejado entrar al enemigo en la casa.
¿Cuáles son algunas de las técnicas de combate segun santos como San Juan Casiano, San Juan de la Cruz y San Ignacio de Loyola?
Denegación absoluta: En el instante en que aparece, di internamente: “Rechazo este pensamiento. Es una mentira y no es mío”. O algo corto pero eficaz: "esto es un ABSURDO". Desaparecerá al instante.
No les des peso de realidad: Trata el pensamiento como tratarías un aviso publicitario ofensivo en la calle: lo ves, sabes que está ahí para molestarte, pero no te detienes a leerlo ni a discutir con el cartel.
Vuélvete a Dios: Inmediatamente realiza un acto de fe. Por ejemplo, en el caso de los miedos a la familia, reza brevemente: “Señor, pongo a mi familia bajo tu protección, confío en ellos y en tu cuidado”, o una jaculatoria corta: "Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío".
Cero introspección: Al contrario de lo que te "aconseja" la inmundicia del mindfulness New Age, NO analices “por qué” aparece. Eso solo alimenta la satisfacción y propósito del enemigo. La vigilancia es higiene, no análisis psicológico. Limpia y desinfecta, no te quedes analizando los desechos podridos.
Y siempre recuerda: El pensamiento que te quita la paz, que te hace desconfiar de quienes amas y que te hace rumiar el pasado, no viene de Dios. Al no venir de Dios, no tiene derecho de ciudadanía en tu mente. Expúlsalo como lo que es: un pestilente intruso.
En siguientes ensayos vamos a presentar ejercicios de nuestros Santos y Padres de la Iglesia para recuperar la soberanía sobre el intelecto y ejercitar el discernimiento en medio del asedio. También de algunos ejercicios de “custodia del pensamiento” basado en la tradición de la nepsis (la sobriedad mental de los padres del desierto) y la metafísica realista. Como verás, este era, hace 200 años un tema NATURAL de catequesis para el católico preparándolo para la GUERRA ESPIRITUAL. Hoy, extrañamente, no se habla más de un tema tan importante.
Espero que este humilde escrito sea de ayuda. Ave María Purísima, sin pecado concebida.
Ruega por nosotros.
autor: Mar Mounier.
@Samdani4232 El Papa dijo que habría que analizar porque las personas arriesgan la vida para migrar, cuáles son las razones para dejar su tierra y arriesgar la vida para buscar un futuro mejor. Creo que la discusión sería como ayudar a disminuir el desequilibrio social
Mañana comenzará el Mundial, y muchos estarán atentos a los partidos. El fútbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos. Quien no sabe pasar el balón, aunque tenga talento, todavía no ha entendido el juego. Y quien no sabe vivir con los demás y para los demás, todavía no ha entendido la vida. #ViajeApostólico