Si te invito a comer, si te compré un regalito, si te invito a mi casa, si te llamo y escucho por horas, si te respondo rápido, si te mando memes, si te envío una canción, si te comparto mis gustos, te estoy diciendo: te quiero.
Créanme, yo siempre perdono todas las cosas que me hacen, pero jamás, jamas, olvido cómo me afectó, y por eso mismo, ya nada vuelve a ser igual con esa persona.
Mi acto de amor más grande siempre va a ser presentarle a mi familia, definitivamente no hay algo más valioso en mi vida que ellos y nunca voy a querer llevarles a cualquiera.