Algunos solo queremos que nos quieran en privado y nos respeten en público. No que hagan show público y nos fallen una y otra vez en privado. He ahi el valor de lo simple, el poder de lo genuino.
A veces esperamos tanto, queremos tanto, deseamos tanto algo, que llega un momento en el que nos cansamos y ya no queremos ni esperamos ese beso, esa muestra de amor, esa disculpa, simplemente seguimos adelante sin esperar nada de nadie, soltamos aquello que nunca llegó.