Sacan líneas de créditos hipotecarios en el Banco Nación y los toman ellos.
Sacan una ley de inocencia fiscal y se anotan ellos.
Quieren modificar la ley de tierras y se arman una inmobiliaria para vender a extranjeros.
Gobiernan para ellos.
Se sabía que podía pasar. Y pasó.
9.000 plateas. 22.000 abonados.
La única medida preventiva fue pedirles a los socios que confirmaran una ubicación que ya pagan.
Inédito.
Una hora después, ya no había lugares.
Si al problema de capacidad se le suman la improvisación y el desmanejo, estamos tocando fondo.
Una muestra más de una dirigencia totalmente alejada de la realidad.
Y lo que es peor, del socio.