Por eso, y por muchas cosas más, la gente está enojada y el discurso del decerebrado de Milei tuvo tanta recepción en las clases populares. Cuando la sociedad espera una autocrítica, se refiere a esto: no a las diferencias entre políticos o espacios
Milei es un accidente, producto de una dirigencia que se habla a sí misma mientras conduce autitos de calesita que nos llevan siempre al mismo lugar. No alcanza con reconstruir: el Estado está roto y falseado. Es tiempo de un mito superador.
Estructuras gigantescas para dar servicios públicos de mala calidad, superpuestos entre los distintos niveles del Estado o concesionados a empresas fantasmas. Impuestos altos y complejos, trámites engorrosos e imposibles, y todo con empleados que cobran 300 mil (municipales).
Y por ultimo, lo más importante, la incapacidad de desarrollar actividades productivas, que generen trabajo de calidad para las argentinas y los argentinos.
En Quilmes se debaten dos modelos que tienen muy poco de Peronismo y que en el fondo son parecidos. Licitaciones a grandes empresarios que viven del Estado o seudo cooperativismo que solo se sostienen con plata del Estado.
Las dos propuestas muestran la incapacidad del Estado de hacerse cargo de sus responsabilidades básicas. La pesada herencia, de los 90, de un modelo de concesiones que se sigue reproduciendo a costa de todos para un grupito de vivos empresarios.
100% de acuerdo con @tomastrape acá. Lo primero que tiene que hacer el peronismo es empezar a hablar con franqueza. Plantear un programa de futuro, que obviamente requiere reconocer -para no repetir- los errores del pasado. Basta de táctica, lo que falta es una estrategia
El discurso de frenar a Macri, Milei, etc. Es un fracaso que no convoca a nadie.
Hay que construir un discurso ganador. El Peronismo siempre tuvo la iniciativa, no se puede resumir a un partido de anti-derecha.
Desdoblar es un golpe a la territorialidad de Milei. Ya no es tentador para un personaje local hacer campaña solo por la libertad avanza, al no poder colarse en una lista nacional.
“Muchos de los guerrilleros tampoco son pueblo. Son pequeños burgueses intelectuales que aprenden la revolución en un libro, y no en la realidad. ¡Juegan con el pueblo!"