El Domingo me encontré con un amigo en mi centro de votación. Votamos opuesto. Nos fuimos a tomar una cerveza. Intercambiamos puntos. Le guardo el mismo respeto y admiración.
Si este individuo termina acertando con su modelo, va a ser uno de los más buscados en los días que sigan al conteo final de la ONPE. A priori, me parece alguien que sabe lo que se juega y que solo desea lo que ahí dice: compartir y adecuarse a la verdad. Le deseo lo mejor.
Que en primera vuelta haya predicho que Sanchez pasaria y en segunda que no ha sido una coincidencia que ha permitido que no me puedan acusar de ser simpatizante.
Porque no me alineo ni con uno ni con el otro, sino con lo que creo que es verdad. Y eso no tiene color politico.
@RonaldCrossPeru Tranqui Ronald. Así son los fanáticos xd. No te conozco en persona, pero te sigo justamente por tu manera de analizar las cosas. Un fuerte abrazo.
Perdón que no sepa armar estas gráficas bonito, pero cuando Ipsos dice que el margen de error de su conteo rápido es 1,9% se refiere a que puede ser para arriba o para abajo. Hay gente que no quiere entender que una volteada está dentro de lo esperable.
https://t.co/hTG00UrGLm
🔴 “Es un país que tiene múltiples diferencias”. @CarlosCornejoA dialoga con la socióloga Noelia Chávez sobre el significado de estas elecciones, en las que los peruanos han tenido diversas opciones de candidatos, y sostiene que ello no necesariamente refleja una división del país en 2, tras la segunda vuelta.
📺 Programa completo de #QueNoSeTeOlvide: https://t.co/p9YhgfqohC
La elección peruana no es entre Keiko y Sánchez. Es entre dos países que conviven en la misma frontera y llevan siglos sin poder entenderse.
Uno mira hacia Lima. El otro mira hacia adentro.
Uno concentra poder, instituciones, medios, universidades, economía. El otro carga décadas —o siglos— sintiendo que las decisiones se toman siempre lejos de donde vive. Esa no es una grieta económica. Es una grieta de identidad.
Por eso cada elección peruana parece una elección distinta según dónde la observes. Desde Lima, una historia. Desde la sierra, otra completamente diferente. Y aunque sería demasiado simplista anclar todo en Huáscar y Atahualpa, hay algo simbólicamente brutal en recordar que incluso antes de los españoles el territorio ya estaba dividido por una guerra interna de poder. Perú nació fracturado.
Luego vinieron la colonia, la república, las élites costeñas, el centralismo limeño. Y una larga máquina de producción de distancia entre la costa y la sierra. Esa fractura nunca desapareció. Solo cambió de nombre en cada periodo histórico.
Por eso el antifujimorismo sigue siendo una fuerza política tan brutal.
Muchos fuera de Perú creen que el antifujimorismo es simplemente rechazo ideológico. No lo es. Para algunos, Fujimori representa orden, derrota del terrorismo, estabilidad. Para otros representa autoritarismo, corrupción, abuso de poder. Las dos memorias conviven. Ninguna derrotó a la otra. Y eso es el problema de Keiko.
Su apellido es su principal activo político. Y también su principal pasivo. Hay personas que votarían por cualquier candidato antes que por Keiko. No porque conozcan al otro. Simplemente porque siguen votando contra lo que representa ese apellido. Eso explica por qué Keiko lleva años siendo una de las figuras más competitivas del Perú y, simultáneamente, una de las más rechazadas. Es el mismo fenómeno.
Por eso cada elección termina pareciendo un empate permanente.
Porque no se enfrentan dos campañas. Se enfrentan dos memorias.
El día que aparezca una candidatura con vocación de gobernar para todos los peruanos y no solo para su propio sector político, la segunda vuelta dejará de definirse principalmente por el rechazo al adversario.
Se me hace curioso que todavía haya 0% en votos extranjeros. ¿Por qué la demora? (OJO: no digo que sea fraude ni nada por el estilo, solo es genuina curiosidad porque antes no era así que recuerde xd)
@DavidNapa21 Yo he percibido lo opuesto xd, pero imagino que es por nuestros respectivos entornos. En la realidad, supongo que los porcentajes serán algo similares.
La 2da vuelta se gana por el antivoto, no por convicciones o simpatías por algún candidato. Parece que así fuera, pero la gran mayoría de votantes de uno u otro candidato lo hacen solo para que el otro no salga.
Pues la idea no era que prime el voto nulo o blanco sino que el partido del buen gobierno se posicione como oposición. ☀️
Es fácilmente entendible que un gran porcentaje de peruanos se identificarán con una oposición responsable que ponga límite arbitrariedades y de intentos de autoritarismo.
Qué bien que Jorge Nieto y sus congresistas lo pudieron ver con claridad.
Es cierto, y con Sánchez pasaría de manera similar entre sus simpatizantes más afines. Por eso, nuevamente, toca ser oposición democrática gane quien gane.
Saben cuál va a ser nuestro problema si gana Keiko? Las élites limeñas y la clase inversionista va a avalar su autoritarismo de formas que jamás le habrían aceptado a Sánchez. El estado de derecho no es neutro en contextos racializados