Tras varios días de incertidumbre y una de las elecciones más reñidas en la historia reciente de Colombia, el senador Iván Cepeda reconoció la victoria de Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial.
La decisión llega después del avance del escrutinio oficial y en medio de protestas, denuncias de irregularidades y llamados a mantener la calma.
Alejandro Gertz no solo fue un Fiscal General que corrompió a la justicia, persiguió a sus enemigos, y saboteó la investigación sobre Ayotzinapa. Su fortuna, sus lujos, su estilo de vida y las mentiras contenidas en su declaración patrimonial contradicen todos los principios sobre los cuales se finca “el movimiento” de la 4T. Principios traicionados a diario por los nuevos privilegiados que emulan todo lo que antes criticaban. Son la nueva casta dorada.
Más crónicas de la austeridad republicana: “con un par de zapatos basta”, decía AMLO. Mientras tanto, los guardianes de la transformación coleccionan Rolls Royce, mansiones, viajes en primera clase, y privilegios. Resultó que el problema nunca fue el lujo; era quién podía disfrutarlo. Y ahora los morenistas disfrutan sin pudor y sin entender cómo contradicen/traicionan a su movimiento.
Ah, entonces cuando una gobernadora opositora planea un operativo anti drogas con gente vinculada al FBI es “traición a la patria”. Pero si una morenista como Marina del Pilar admite que buscó ayuda del FBI para recuperar su visa, cancelada por presunta corrupción y vínculos con el narcotráfico, entonces es “gestión estratégica”. La 4T no tiene doble moral: tiene moral de uso exclusivo para enemigos.