No duermo bien algunas noches, pero me despierto para enfrentar otro día. No tengo todas las cosas que quiero pero tengo todo lo que necesito. Y agradezco mucho a Dios por eso.
Uno de mis mayores aprendizajes ha sido entender que quedarse también es una forma de amar. Antes mi primer impulso era alejarme ante el enojo o la incomodidad; hoy sé que cuando alguien me importa, vale la pena detenerme, procesar y afrontar las cosas con madurez.
Detesto decirlo, pero una mujer que trabaja más de 40 horas a la semana y se encarga de todo sola, no va ser la mujer suave y femenina que quieres que sea, porque está en modo supervivencia. Así que, si no puedes aligerar la carga, al menos no se la hagas más pesada.