A mí no me preocupa la versión que otros cuenten de mí ni cómo decidan pintarme. Yo sé con quién fuí luz y con quién tuve que defenderme. Mis actitudes fueron respuestas, nunca ataques. Cada quién carga con su conciencia, y la mía duerme tranquila.
Envidian, maldicen, critican, señalan, lastiman y hacen daño, pero luego se preguntan por qué nada les sale bien. La vida tiene una manera silenciosa de devolvernos lo que sembramos. No puedes vivir haciendo daño y esperar cosechar paz.
A quién actúa con maldad, solo queda desearle suerte. Tarde o temprano, la vida pone a cada quién frente a las consecuencias de sus actos, y quizá entonces necesite toda la suerte que hoy cree no necesitar.