"A Mamá, que me regaló cuentos verdaderos
en un país donde se fabrican leyendas
y donde la gente vive adormecida de dolor oyéndolas". Nellie Campobello
La locura es un privilegio. Hay quienes la distribuimos en ciertos instantes de nuestra vida y otros que la ocupan en un santiamén: en un solo momento.
La opaca luz no permitía mirar completos sus firmes y delicados pechos, que por instantes, el sonido de algún gemido se te presentaba involuntariamente e interrumpía algún fragmento de El amante de lady Chatterley: “Tenemos que vivir, por muchos que sean los cielos...” #DonAlbert
Han asesinado a nuestras deidades... ¡Hijos de puta! He instauraron capitalismo para adorar. Sigue lloviendo olvido entre nuestras calles, repugnante olvido...
A tu apresurada muerte.
Será el tiempo
quien fecunde tu poesía, padre.
Ahora, tu apresurada muerte,
nos oprime, dolorosa,
el pensar y aliento.
Ahora, padre,
estamos en penitencia;
y tu recuerdo,
como fugaz destello,
se aferra a nuestro afligido trayecto.
Mamá te sigue esperando…
Con jícara voy recogiendo tus lágrimas... fíjate que son como luceros de pobre brillo. Mi papá hasta ahora no llega, seguro ha de estar alcoholizado, ya quedamos: cuando llegue nos esconderemos de tras del baño para tratar de escuchar bajito el llanto de mamá... (parece que...).
Al final éso somos, Valto: nómadas. Algunas veces ustedes se adelantan para que nuestro peregrinar se vaya armando de recuerdos y sollozos. (Pepe, Rocky, Rambo, Pulgarcito, Luna... Por siempre sus pixanes en nuestro aire).
Tengo que fumigar mi maletín. Dentro de la casa hay muchas hormigas: transparentes, negritas, blancas; pequeñas y grandotas; con caminata ordenada, traviesas y telepáticas, les digo así, porque cuando las quiero aplastar con el dedo ya se encuentran luego, luego...