Lo lamento mucho, pero Miguel Uribe ni es un héroe nacional, ni mucho menos un mártir. Él es una víctima de la misma violencia que él promovió, del mismo sistema podrido del que él hizo parte, del mismo porte de armas que él quería volver ley, de la misma desigualdad social de la cual él se benefició.
No nos quieran vender la idea de que era un buen ser humano, sus declaraciones y acciones siempre lo mostraron cómo un individuo egoísta, clasista y que no perdió la oportunidad para aprovechar sus privilegios socioeconómicos, para aumentar la brecha social y la desigualdad en el país. Nadie decente hace parte de un partido político tan cuestionado. Y no me vengan con el cuento de que estoy siendo mezquina con lo que escribo, mezquinos aquellos que han sacado y seguirán sacando provecho político por el atentado que sufrió y de su muerte.
El reloj caleño. En vez de números debería decir:
– Antes de medio día
– Después de almuerzo
– La hora boba
– Cuando baje el sol
– Tipo 5:00
– Tarde-noche
Cuyas franjas horarias no son uniformes ni determinadas.