Nostalgia de lo analógico
"Si no lo puedo tocar, no lo puedo recordar" Esto se lo escucho a mi mujer que es mucho más lista que yo.
En una sola frase ha condensado algo que llevo observando en los últimos años: nos aferramos a los objetos porque no queremos que desaparezcan.
Nuestra vida está siendo subida a la nube. Las canciones subversivas que escuché en mi adolescencia ahora pertenece a una plataforma ultracapitalista. Los álbumes de fotos de nuestras vacaciones en la Manga del Mar Menor, se han reconvertido en una Story de Instagram.
Todo, menos los libros.
Leo atónito que solo un 10% de los libros se leen en formato digital. Y más atónito me quedo cuando me entero de que de ese 10%, el 60% de los libros descargados son gratuitos. Es decir, apenas un 4% de los libros se compran en digital.
Investigo la razón y llegó hasta un estudio que concluye que recordamos peor y prestamos menos atención a los libros en pantalla.
Recuerdo, entonces, esa novela de detectives que me leí un verano en un ebook y de la cual me costaba seguir la trama, porque no recordaba ni las pistas, ni los nombres, ni prácticamente el asesinato.
Al parecer, el problema reside en que la memoria también es táctil. Al tocarlo, activamos también el cerebro. Qué bonito esto: no solo leemos con la mirada, también con los dedos.
Quizás, por eso coleccionamos vinilos, aunque naciéramos después de la muerte del tocadiscos, en la época entre las cintas y los cds. O nos hacemos fotos de fotomatón cuando salimos de fiesta, porque sabemos que ese momento no se puede editar.
Como tengo miedo pertenecer a la última generación que compraba objetos culturales por gusto, atiborro a mis hijos a cuentos, les compró comics que no sé dónde guardar, me paso el día en mercadillos buscando cds infantiles.
Y sobre todo, les toco, les toco mucho. Les acarició para que, cuando ya no esté, recuerden quién fue su padre.
Soy Jorge Corrales y me ha dado por escribir columnas en Twitter, cosa que nadie me ha pedido.
Hoy hay quien os ha querido hacer entender que una relación entre una chica de 13 años y un hombre de 32 es una historia de amor.
Hay dos películas brutales que hablan de una historia así.
"The Tale "es la historia de Jennifer Fox, que cuenta su propia historia cuando tuvo una relación en los 13 años con un hombre de unos cuarenta . ( En HBO
" Palm tres and power lines" es la relación de una chica de 17 con un hombre de 40. (En Filmin)
En ambos casos las chicas creen que están viviendo una gran historia de amor. Jennifer Fox se da cuenta ,cuando es adulta, de que fue manipulada y de que el resto de su vida ha atravesado serios problemas en las relaciones a partir de los patrones que esa primera relación disfuncional creó .
La segunda historia no se presenta como una historia real, pero el proceso de seducción y de manipulación está tan bién narrado que me cuesta creer que la directora Jamie Dack no se haya basado en algo que ha vivido, porque es increíble como disecciona con precisión quirúrgica las manipulaciones del hombre mayor.
No puedo recomendar más las dos películas. Y creo que después de verles ningún hombre podría decir que la relación entre una niña de 13-14-15 años con un hombre de treinta o más es una relación equilibrada.
Y desde luego no es una historia de amor.
@LauraStrego sabe de sobra de lo que estoy hablando.
¿Sabías que existe un animal que se hace amigo de cualquiera que se encuentre en su camino?
El Capibara es un roedor, considerado el más grande del planeta, que se hace amigo de cualquier animal,
incluyendo los mismos cocodrilos.
nada se siente igual que ir de viaje con amigas y que la mitad de las conversaciones giren en torno a no cagar e ir actualizando constantemente tu tránsito intestinal y celebrar como un triunfo conjunto cuando alguna consigue por fin cagar