Ya. ¿Estas escuchando lo que pides? Y se supone que quien esta mal de la cabeza soy yo. Si para aquello necesito más que palabras de confirmación. Levanta tu polera.
¿Y que si es hoy he decido no ser dulce con otros? ¿Acaso vas a darme la atención que exijo y acariciarme con esas manos chiquitas detrás de mis orejas? Yo muerdo.