@JulietaRamirezP@CitlaHM No es bienvenido ni existe cuando ella tiene cerrados sus comentarios. Es impresionante como les gusta hacer una felación los unos a los otros.
Israel es un país de más de diez millones de habitantes, no es Netanyahu reencarnado diez millones de veces.
Allí viven judíos, más de dos millones de árabes, cristianos y personas de otras religiones. Más de la mitad de los judíos del mundo no vive allí ni se le espera. Mezclar al gobierno israelí, a todos los israelíes y a todos los judíos del planeta hasta obtener una sola criatura culpable exige una avería intelectual de muy ambicioso calibre.
Puedes odiar a Netanyahu? Puedes. A mí me cae como un martillo neumático en una muela viva. Puedes odiar a Israel? También, faltaría más.
Puedes pensar que todos los habitantes de un país son malos? Tú mismo. Mi optimismo antropológico, quizá mi última lesión cerebral sin diagnosticar, sostiene que el hijo de puta continúa siendo la anomalía y que la inmensa mayoría de la gente es decente, aunque a veces termine atrapada en encrucijadas de mierda.
Lo divertido es contemplar a tantos librepensadores recitando el argumentario de Hamás con la puntualidad de un reloj suizo. El terreno occidental ya venía abonado con lo de la culpa colonial y todo eso, formación intelectual cada vez mas escasa y una visión del mundo para niños de parvulario, donde siempre hay un opresor absoluto y un desvalido sin responsabilidad ni mancha. Colocas a Israel en la casilla del monstruo, pulsas una tecla y ya está.
El librepensador que librepiensa recibe la ideología en paquete cerrado, aprieta cuatro tornillos y cree que la ha tallado él mismo en mármol.
La palabra genocidio forma parte del paquete. Se repite como una contraseña que permite ahorrarse los hechos, la cronología, el derecho y hasta el esfuerzo de pensar. Quien pregunta qué ocurrió exactamente, qué órdenes se dieron, qué objetivos se atacaron o si se cumplen los elementos jurídicos del genocidio queda inmediatamente clasificado como "monstruo sionista". Puede detestar a Netanyahu y deplorar la horrible guerra desencadenada por el último pogromo. Basta con pedir que una acusación de semejante gravedad se examine antes de convertirla en dogma. Marcar al discrepante y al que no compra todo el paquete, expulsarlo de la conversación y extender la sospecha hacia cualquiera que lo escuche es exactamente el trabajo que haría un buen propagandista de Hamás.
El punto es que ahora encuentra voluntarios occidentales que, convencidos de estar socorriendo al desvalido, acuden encantados a echarle una mano al verdugo.
La carta fundacional de Hamás de 1988 hablaba de una lucha contra los judíos, invocaba su muerte, y convertía la desaparición de Israel en una misión religiosa. En 2017 el departamento de marketing sustituyó "judíos" por "sionistas". Un lavado de cara con la misma cabeza dentro, what else?
El programa del odio se extiende en círculos. Primero Israel entero es culpable. Después lo es el que quiere que Israel exista como pais. Luego el judío que se niega a repudiar públicamente a Israel, bien porque se la suda el conflicto, bien porque no piensa darle un disgusto a su abuela, bien porque no acepta someterse al control de pureza ideológica del día. A continuación, queda señalado quien lo defiende. Finalmente, quien defiende a quien lo defiende. La mancha va creciendo hasta que cualquiera situado a menos de tres apretones de manos de un judío resulta sospechoso. A alguien le suena?
Y ahí tenemos a miles de occidentales con el cerebro a medio cocer haciendo gratis el reparto del veneno y felicitándose por su independencia de criterio. Se creen valientes por repetir exactamente las palabras y las asociaciones mentales que Hamás necesita que repitan.
Todos pensando por sí mismos con las mismas palabras y a la misma hora.
Sabemos que Hamás y sus aliados disponen de financiadores, medios, redes digitales y una inmensa maquinaria dedicada a moldear el relato. Todavía desconocemos la factura completa pero la conoceremos. Se abrirán archivos, aparecerán transferencias, nombres, organizaciones y adorables espontáneos que llevaban años cobrando por su espontaneidad.
Una operación cultural de esta magnitud no se paga con las monedas de una hucha.
Terminaremos sabiendo cuánto dinero se invirtió, por dónde circuló y cuántas conciencias occidentales resultaron sorprendentemente baratas.
Sí, sí, se sabrá.
Y se dirá.
La ironía más negra consiste en ver a feministas, homosexuales, ateos y revolucionarios de bar promocionando a una organización que convertiría muchas de sus libertades en delitos con pena de muerte. Veneran a combatientes que los encarcelarían y torturarían por lo que son, hacen o dicen. Los han moldeado quienes los despreciarían y lo mas cachondo es que todavía presumen del molde.
Tras la ultima gran persecucion, muchos colaboradores y propagandistas escaparon y otros conservaron durante años su respetabilidad.
Luego se abrieron los archivos y aparecieron los nombres. Volverá a suceder. Quienes hoy celebran, justifican o propagan el odio confían en que la multitud los esconda en el anonimato. Han olvidado que ahora la historia guarda capturas de pantalla y es muchisimo mas fácil de lo que fue para nuestros abuelos cuando buscaban a los responsables.
Los judíos tenemos muchas cosas, pero sobre todo tenemos memoria. Los siglos nos han obligado a perfeccionar la manera de detectar el peligro y defendernos. Se acabó poner la cara y encima pedir perdón por protestar. Ahora vemos venir la hostia, anotamos el remitente y la devolvemos con intereses. Esto es lo que hay.
Somos menos en número pero en memoria y capacidad de devolver, somos más.
Yom Kipur. Que cada cual revise sus pecados. Yo paso de culpas, prefiero guardar las copias de seguridad.
Gmar jatimá tová.
@dranibalacosta@niklaus2009 Sí y no. Varias de las frases si son las originales escritas que el wey le cambio cosas. La de las lagrimas si fue todo el.
La academia nos ha fallado y esta en caída libre. Los rectores atacados o en colusión con poderes políticos. El debate riguroso y el pensamiento critico real en la basura. Los estudiantes en protestas y marchas por cualquier razón. Y la WW III en la puerta.