Sin girarse da un trago al café y le saca el dedo corazón a modo de burla.
— Termina tus malditos informes, Alarcón. Luego podrás tener tu pataleta a gusto.
───¿Y tú tienes terminantemente prohibido tener modales o qué? ───exclama a sus espaldas luego de reaccionar al robo, con la mano todavía en el aire ───. ¡Viejo payaso!
— Tienes terminantemente prohibido entrar ahí, lo sabes.
Con un movimiento rápido agarra la taza y se lleva el café consigo.
—Está mujer….
Se va maldiciendo por lo bajo como un viejo gruñón.