@yanisvaroufakis Sos un pelotudo y la izquierda del mundo está así se pelotuda por gente pelotuda como vos que dice pelotuces así todos los días. No das más de pelotudo, tu país es una verga por laspelotudes euro pelotudas que decís.
@RuckinRugby@itassets@WorldRugby It's like you are talking only about yourselves. It's incredible how delousional you are! The three yellow cards for the Pumas are terrible and unjustified. For the last three years, the referee decisions have robbed us off the matches. Vs IRL 24 vs AUS 25 x2, etc.
@francisjfoster Lástima que los all Blacks son todos igual de sobradores que la selección argentina de fútbol. La selección de rugby de Inglaterra es igual.
@LuigiNOB74@AmericasOval No estarían mal, especialmente para nosotros. Igualmente tener un calendario unificado un poco lo solucionaría. Pero con Toulouse y la situación con Elías no fue que no lo cedieron, yo creo q fue una decisión en pro de su desarrollo.
@T2Rugby Many players from last year's Pumas made the direct leap from the SRA to international rugby and then to European clubs, excelling in their leagues
@fedesturze Esto es excelente, Sturzenegger. Es que con esto del dólar barato ahora es un fenómeno viajar, sabés cómo nos esperan allá? Ahora se dio vuelta la tortilla, ahora no le tenemos que pedir plata a nadie, ahora los dólares los ponemos nosotros: los argentinos.
@rugbyexpansion Dicen eso porq pierden. A ustedes les toca comerse las penurias por sus antepasados, y aceptar q si son del reino unido, su país es el archipiélago de una península grande de Asia.
Hace dos o tres días, Andrés Malamud, en un tramo de la entrevista que le realizan María O’Donnell y Ernesto Tenenbaum en el canal Cenital, dijo algo así como que algunos países se han desarrollado “por sí mismos” -los pioneros, como Inglaterra- y que otros lo han hecho “por invitación”. Agregó que esto último representa, según él, la relación que el presidente argentino ha establecido con el de los Estados Unidos: Estados Unidos nos estaría invitando al desarrollo, y deberíamos aprovechar esa oportunidad.
Como me parece que las tesis de Malamud incurren en omisiones importantes, que de ser consideradas las pondrían seriamente en duda, quiero a continuación mencionarlas.
En el caso de Inglaterra, su desarrollo no fue autónomo, sino profundamente ligado al colonialismo y al saqueo de otras regiones. La Revolución Industrial británica se financió con capital proveniente del comercio esclavista y de las colonias: el algodón de India y Egipto alimentaba las fábricas textiles de Manchester; el azúcar y el ron de las colonias caribeñas generaban enormes riquezas; y el oro, la plata y otros recursos minerales de América, África y Asia financiaron bancos, astilleros y la infraestructura industrial. Las colonias funcionaban, además, como mercados cautivos, mientras sus propias economías eran subordinadas o destruidas (a la India, por ejemplo, se la obligó a cerrar sus fábricas textiles). Por eso, más que un desarrollo “por sus propios medios”, Inglaterra construyó su poder gracias a la explotación global.
De manera similar, la idea de que Estados Unidos “invita al desarrollo” de la Argentina o de América Latina es, en el mejor de los casos, una simplificación ingenua. Hay ciertos datos que son llamativamente omitidos. Veamos algunos.
Durante el siglo XX, cada vez que algún país latinoamericano intentó emprender un desarrollo autónomo o independiente, Washington respondió con intervenciones políticas y golpes de Estado. Ejemplos claros incluyen: Guatemala (1954), Brasil (1964), Argentina (1966 y 1976) Chile (1973) o Nicaragua en los años 80. Estos casos muestran que, lejos de fomentar un desarrollo libre, Estados Unidos procuró mantener su hegemonía regional, favoreciendo gobiernos y políticas alineadas con sus intereses estratégicos y económicos.
Si buscamos una referencia más cercana en el tiempo, Argentina también fue “invitada”, ya en democracia, en la década del 90, durante los años de las llamadas relaciones carnales. La verdad es que, en dictadura o en democracia, después de aceptar la invitación, siempre terminamos peor que antes de que la formularan.
En fin, estas circunstancias (aunque hay muchas más)me parecen suficientes para afirmar que el optimismo de Malamud resulta exagerado. Tanto en el caso de Inglaterra como en el de Estados Unidos, el desarrollo no puede entenderse como un proceso puramente interno, sino como el resultado de relaciones de poder y de explotación, a escala global o regional, que condicionaron profundamente la historia de los países subordinados.