Mis padres. Mis primeros maestros de fe y de servicio.
Fueron Misioneros Evangélicos de las Iglesias Asambleas de Dios, y dedicaron gran parte de su vida a llevar el mensaje de Dios, servir a los demás y ayudar a quienes más lo necesitaban.
Desde niño aprendí de ellos que la fe no solo se predica: se demuestra con acciones.
Y mientras Dios me dé fuerzas, seguiré honrando ese legado sirviendo a la gente y haciendo el bien.
Gracias, papá y mamá, por enseñarme con su vida lo que significa servir.
Te invito:
"Vamos a recuperar Guayaquil"