Absurdo que en el registro mercantil se desconozca la validez de la firma digital y de los documentos electrónicos. Nos devolvimos a muchos años antes de la pandemia, antes de la ley de comercio electrónico de 1999. Deplorable, más aún cuando la exigencia es de la Supersociedades
Es hora de modificar el régimen de las entidades sin ánimo de lucro, con un estatuto único, adaptado a sistemas de gobierno corporativo y trayendo esa legislación a una regulación propia del empresariado típico del siglo XXI.
Inexequible la facultad de la Contraloría para levantar el velo corporativo en procesos de responsabilidad fiscal, como se advirtió en su momento. Se tenía que caer.