Cuidado con lo que comes cuando tienes hambre. Cuidado con lo que aceptas cuando quieres amor. Cuidado con lo que te conviertes cuando quieres encajar. Un estómago vacío, y un corazón vacío, no saben elegir…
Si le rompiste el corazón a alguien y aún así te sigue hablando con respeto, con la misma energía de siempre… párate a pensarlo. Porque no cualquiera tiene esa capacidad de amar sin rencor. Solo imagina el tipo de persona que dejaste ir. Y créeme, no hay muchas así.