José Luis Silva Andrade tiene 60 años y vive en Agua Fría, una pequeña comunidad de menos de 200 habitantes en Michoacán. El 15 de julio escuchó motosierras en terrenos cercanos y salió a comprobar si había talamontes. Le dijo a su familia que regresaría para comer. Desde entonces está desaparecido.
Apenas 24 horas después, un hombre presuntamente vinculado con el crim3n organizado llegó a su casa y les dijo a sus hermanas que tenían retenido a José Luis y que debían “negociar con el jefe”. Después las habrían presionado para presenciar la firma de documentos con los que pretendían arrebatarle las tierras. Si se negaba, amenazaron con golpe@rlo y d3saparecerlo.
El peligro no era desconocido. Entre febrero y marzo se habían documentado al menos cuatro amen@zas graves contra su hermano Rolando, quien lleva más de cuatro décadas defendiendo el bosque, el agua y el territorio frente a la tala ilegal y el despojo. La comunidad presentó denuncias ante autoridades federales y solicitó ser incorporada al mecanismo de protección para defensores. La respuesta no llegó a tiempo.
Hoy José Luis sigue sin volver a casa. Compartamos su nombre y su historia, porque defender un bosque no debería convertirse en una sentencia de d3saparición.
✍️ Noid Mx