Pocas cosas más placenteras que perder la noción del tiempo leyendo una novela en la cama, en un parque, en la playa. Hoy en día la concentración es el lujo más absoluto, quizás por encima del tiempo.
El mundo que amaba el exceso de información poco a poco va a ir volviendo a lo analógico del silencio, la conexión real y el contacto constante con la naturaleza