No deberían de confiar en mí.
Soy de los que cuando le toman al agua de un desconocido en el gym, hago como que no pasa nada y luego dejo su botella exactamente donde estaba.
Difícil no es aceptar que nuestras emociones se encuentran en un constante cambio. Difícil es aceptar que ya no te ves bien a tus 30 con orejas de mickey.
Ya puse en mi CV que traigo experiencia regia con tolerancia a la incertidumbre como habilidad fundamental en un mundo con relaciones llenas de variables constantes.
Un saludo para los que gastan en organizar un “gender reveal” con la alta probabilidad de que sus hijos en 15 años decidan identificarse con un género completamente diferente.
No hay nada que te mantenga más humilde que ir a decirle a tu taquero de confianza si te puede vender unos limones porque se te olvidó incluirlos en el súper.