"Bueno tú no te preocupes, ya serás madre algún día, seguramente por algún método más tradicional pero bueno, igual de válido, yo no juzgo."
Podía ser madre de forma normal y no teniendo una criatura en un credo, seguro que era mucho más sencillo.
"Bueno primero que nada soy un ángel, no una humana y es mi hija porque nació de mi al entrar en hambruna es como que el poder que me daba el credo se convirtió en Uriel en vez de quedarse en mi."
Le ha hecho un pequeño resumen de todo, que fue algo un poco más complejo.
"Pues volar, pelear... Además de leer y todo eso."
Y lo de comer pero eso ya se lo ha explicado así que no va a repetir.
"Cosas de hormiga de sombras supongo."
"Porque come cosas, animales, alguna persona incluso aunque no viva y de eso ya hace muchos años..."
Lo tuvo que aclarar no vaya a pensar que van por ahí cazando personas o algo así.
"Por eso es de hambruna."
"Bueno, nos cuesta trabajo pero tú si tuvieses una hija también querrías que aprendiese todo eso."
Además que le viene bien porque así trabaja Uriel en vez de ella.
"Es más inteligente de lo que parece y se toma muy enserio los estudios."
+ habló.
— Ho... La... I... Ris.
Luego Eiresa le dio un par de palmadas en la cabeza.
"Ya domina la lectura, lo de hablar estamos trabajando en ello aún, pero poco a poco va avanzando."
"Aún le cuesta pero... Bueno Uriel, venga, práctica con esta chica tan amable."
La hormiga asintió y abrió la boca de insecto que tenía para intentar hablar. No era una voz agradable, sonaba algo distorsionada y con algún que otro sonido típico de insectos, pero +
"Yo de ningún credo, pero mi hija es de hambruna así que estoy allí con ella."
Que es muy buena madre y se preocupa por cuidarla.
"Bueno y le enseño cosas, la educación es muy importante en esta vida."
"Claro, mi hija, es una hormiga gigante hecha de sombras."
Explicó por si acaso no quedaba claro, aunque estaba bastante a la vista.
"¿Y que haces por aquí? ¿Te dedicas a algo por la ciudad?"
"Yo soy Eiresa y esta es mi hija Uriel."
Señalo a la hormiga y esta asintió con la cabeza.
"Venga, saluda Uriel, hay que ser educada."
La hormiga va a alzar una mano para saludar.
"Un placer Iris, estamos encantadas de conocerte."
Si, una hormiga hecha a base de sombras, parecida a un bicho de la marea negra.
Y la lleva en brazos porque no le apetece ni andar ni volar.
"Eh, hola, hola, creo que no nos conocemos."
"Sí, así es, deberíais adorarme casi como una divinidad."
Y como ya se le estaba subiendo demasiado, Uriel le ha dado un golpe en la cabeza a Eiresa para que pare.
"Ah... Vale vale, no hace falta que me adores. Y no te preocupes, los humanos suelen ser si son enemigos o si ya +
"Yo tengo 1288, casi casi se murieron los dragones cuando nací, estuve a nada de conocer uno."
Bueno, pasó un año entero pero casi, eso es poco tiempo.
"Y tiene casi 800, perdón, a veces me lío un poco... Y ella también, estudiar y todo eso está bien, si y Uriel se alimenta +
"Ya, ya corrijo ese detalle Uriel, tú no te preocupes."
Parece que se puede entender con la hormiga, pero ahora mirando a Lily va a ser lo primero que corrija para evitar malentendidos.
"Es hija, mujer, por favor, no la trates en masculino. Pero si, es más o menos joven y muy +
+ buena chica, tiene unos 600 años... Creo que todavía no llega a tantos, pero ya casi."
La hormiga asintió un par de veces, dándole la razón.
"Oye ser artista puede ser muy interesante si se te da bien ¿Que tipo de arte haces? ¿Y tú a que te dedicas Cyrus?"