Una enseñanza que recibíamos de pequeños y que ahorraría mucho dinero actualmente en coaching es que, por muy bien que hagas las cosas, a veces te vas a tu casa con el cariño del público y el juego del programa.
Hay muchas formas de decir "quiero que mi hijo tenga privilegios vinculados a la renta y los contactos".
Una de ellas es "¡nos encanta esta pedagogía innovadora! (de primeros del s. XX)".