Cuando pones a Dios en el centro. Sin duda alguna sus bendiciones para contigo serán muchas. No es cuestión de suerte.¡Se trata del amor inagotable que Él tiene hacia ti!
Cuando caigo tú me levantas. Cuando vuelvo a ti, me recibes con los brazos abiertos. Tu amor no lo merezco. Pero, día a día me demuestras que me amas con amor eterno.
Muchas veces me pregunto ¿Cómo tú sigues creyendo en mí?
A pesar de lo débil y pecador que soy. En ese momento, hablas a mi corazón y me recuerdas que desde antes que naciera, tú ya tenías propósitos para mi vida. Te amo Jesús.
Amig@. El enemigo quiere verte en el suelo y hacerte creer que no vales nada. No permitas que el enemigo te lastime.
Tú eres hij@ del Rey vencedor, ¡Jesús!