Estas imágenes no son del siglo pasado, son actuales, son miles de esclavizados de las minas de cobalto del Congo, transportando toneladas de mineral que llenarán los bolsillos a las multinacionales capitalistas a través de intermediarios.
Toda esta barbarie para que Apple saque 4 modelos de móvil cada año para nutrir el consumismo capitalista y para que Occidente pueda posar de éticamente responsables con sus "baterías verdes".
Europa pasó 500 años utilizando mano de obra esclava de las colonias para construir su riqueza, luego pasó a esclavizarla a distancia en el neocolonialismo... pero de alguna manera los racistas occidentales aún creen que su nivel de vida es el resultado de un intelecto superior y no de una violencia inhumana.
. El ímpetu transformador que produjo esa aventura parece estar temporalmente bloqueado. Sin embargo, esto no ocurrió por casualidad: fue el resultado de las derrotas de los proyectos políticos elegidos por parte de las direcciones de la clase trabajadora en su ejercicio
De pasar de la coexistencia de luchas a su articulación. De la suma de demandas a la construcción de una fuerza.
La fragmentación debilita. La unión incomoda. Y precisamente por eso, es el camino.
Isabel Carrión
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La historia ofrece pistas claras. Los grandes avances sociales no fueron el resultado de luchas aisladas, sino de articulaciones amplias capaces de desbordar los marcos existentes. No se basaron en la unanimidad, sino en la capacidad de construir alianzas entre diferencias.
La fuerza no residía en la pureza de cada causa, sino en su capacidad de conexión. Hoy, esa lección sigue vigente.
La cuestión no es si es posible una unidad total, sino si somos capaces de generar espacios de convergencia suficientes para alterar el equilibrio actual.
La unión no es una consigna romántica. Es una estrategia política.
Un frente común de demandas sociales tendría un impacto difícil de ignorar. No solo en términos de movilización —calles llenas, acciones coordinadas, visibilidad masiva— sino en capacidad real de presión.
Cuando distintos sectores sociales han logrado articularse —desde contextos en los que las luchas laborales trascendieron su propio ámbito hasta momentos en los que demandas sociales más amplias se conectaron entre sí— el equilibrio de poder ha dejado de ser estable.