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Frío se quedó en un principio, shockeado, más bien, hasta que recuperó la compostura.
— No sabía que me veías de esta forma, viajera...
Se relamió los labios.
Las palabras que salieron de boca de la vulpina le dejaron helado. No supo muy bien qué decir al respecto, al menos en un principio. Era una declaración muy directa, tal vez demasiado.
— Después de la última vez... el tiempo que paso ahí se ha reducido mucho, Miko. +
la verdadera razón detrás de la presencia ajena allí.
— ¿Tanta falta te he hecho, Miko?
Suspiró con resignación, dej��ndose hacer, y solo entonces terminó por llevar sus manos alrededor del cuerpo de la contraria, en un abrazo.
— Lo siento.
Al menos, Ei era consciente de que Miko conocía su forma de ser, por lo que, no eran tan de extrañar ciertas reacciones de su parte. De hecho, eran de lo más normales.
Y aún así, ella permanecía cerca, exigiendo su atención en una situación como aquella. Ahí, Beel comprendió +
pero, aún así no lo había imaginado.
Dejó que ella iniciase aquel abrazo. Él, un tanto rígido, solo bajó un poco la vista, y ante la postura, olfateó el cabello rosado de ella.
— El poco tiempo que estoy fuera del plano de la Eutimia requiere mi presencia aquí, Miko...
En ningún momento se hubo negado a su tacto. De hecho, se podría decir que la Miko era sin lugar a dudas la única persona a la que permitía ese tipo de libertades.
Lo que sí, no hubo imaginado lo que vino a continuación. Tal cercanía por parte de la vulpina. No era algo nuevo, +
— No importa, Miko.
Finalmente se dio el lujo de suspirar. De hacer como si fuese tan solo agua pasada.
— Puedes pedirlas luego. Ahora mismo... tal vez solo baste con tomar un poco de aire.
Las nubes de tormenta habían llegado a congregarse por cortos segundos sobre la edificación, mismas que se terminaron por disipar cuando su humor hubo mejorado.
Parpadeó un par de veces al verla acercarse, y no se negó a su tacto. En cambio, se quedó expectante, curioso. +
Chasqueó la lengua en completo silencio, tan solo dedicándose a observar a la vulpina.
Se había sobrepasado, había ido más allá de lo que debía, de lo que correspondía a su labor y papel como arconte. Eso no era nada bueno...
— Que desperdicio... +
— ¿Con qué necesidad roba---? ¡MIKO!
No solía alterarse con nada, pero que hubiese menospreciado de esa forma un dulce tan delicioso... juraría que eso le hirvió la sangre.
— No uno. Unos.
Se sintió completamente humillado, y no, claro que eso no le gustaba en absoluto, pero en parte, tratándose de ella... se había vuelto casi al completo una costumbre.
Miko siempre hallaba la manera de fastidiarlo, fuese de una u otra forma. +
la zurda hasta dentro de la dichosa caja, y de allí sacó un palillo que atravesaba los dichosos dulces, y se lo ofreció.
No era tofu, pero tal vez funcionaba para disuadirla...
No soltó ni siquiera un suspiro cuando su camino se vio obstruido. Tampoco se molestó en dar media vuelta. Simplemente se quedó de pie en el lugar, y viró la mirada suavemente hasta encontrarse con la mirada de ella.
— Ciertamente no los aparentas, Miko... +
Con cuidado, llevó+
Es más que consciente de que la Miko puede ver a través de él, literalmente. Ocultarle cualquier cosa... es prácticamente imposible.
Aún así, ha tentado a la suerte. Caminó, hizo el intento de solo pasar a su lado, seguir su camino...
Aún sabiendo que probablemente no podría.
Ha procurado mantener el rostro serio en todo momento, aún ante las palabras de la fémina.
— ...Miko.
Sí, literalmente se quedó sin ideas. No es nada propio de él el escabullirse de esa forma, pero...
— No me dejarás pasar, ¿verdad?
A escondidas ha tomado unos dangos que tenía apartados. Con la caja salió del gran palacio.
Para su suerte, o infortunio, hubo alguien que se le apareció en frente, cara a cara.
Su mirada se encontró con la de @SlNFULPRIESTESS, y tragó saliva en seco, fingiendo demencia.