el día en q yo abrí con total normalidad la puta caja para ver a mis pequeños gusanos y me encontré 10 monstruos con alas mirándome fijamente no lo olvidaré jamás
Es un abuelo adorable al que los nietos le han enseñado una tontería y el ya la repite en bucle porque se piensa que les va a hacer gracia todo el rato, que necesario es un hombre así ahora, todo el rato con una sonrisa, que ultimamente es todo gente con cara de culo.
Lo que casi nadie sabe más bien es que esto, como reliquia medieval, es totalmente falso. El cinturón de castidad de hierro para garantizar la fidelidad de la esposa mientras el marido andaba en las cruzadas nunca existió, es un mito que se montó mucho después. Lo enterró completamente el medievalista Albrecht Classen, que se leyó todo lo que se ha escrito del asunto y no encontró nada real, ni un sermón ni una ley de la época lo mencionan y algo así aparecería. La primera vez que aparece dibujado, hacia 1405, es en un tratado militar lleno de artículos de broma y fantasía, con un carro tirado por gatos incluido, y acompañado de un pie de chiste sobre "los calzones de las mujeres de Florencia". Es evidentemente una nota cómica.
Las piezas que veis en los museos son falsificaciones de los siglos XVIII y XIX. El propio Museo Británico admite que la suya es falsa, y la del Museo de Cluny que le atribuían a Catalina de Médici se analizó y resultó ser de principios del XIX, siglos después. Se fabricaron entonces, igual que la "doncella de hierro" y otro montón de aparatos de esos que andan por los museos de la Inquisición para vender una Edad Media bárbara y oscura y quedar ellos de modernos y civilizados por contraste y desde esa incomprensión, alimentar fetiches morbosos.
No soy creyente, pero…
¿Por qué no dejáis a la gente tranquila? Quiero decir, sois rapidísimos pidiendo respeto para un montón de géneros, orientaciones sexuales y estilos de vida, que me parece estupendo.
Y luego sois incapaces de expresaros sin la coletilla para intentar ofender. Porque sí, Celia, el “poderes imaginarios” lo has usado con la finalidad de quedar por encima, de sentirte más lista que alguien que es creyente, que no lo eres. Serás más lista que algunos creyentes y menos lista que otros.
Dejad a la gente que no hace daño a nadie tranquila.