@_alexrodrigz@BandaNeptuno@FabrizioRomano@FCBarcelona@Atleti Es que si uno de esos equipos se hubiera interesado , no lo sacan por 40 MM. El precio al que lo fichan ( que es muy buen precio ), te indica que no ha habido más interés que el suyo.
@chuyosar2@memo_schutz No es lo más natural del mundo. Un buen deportista ha de saber encajar la derrota y ha de ser respetuoso. Y que pienses así dice mucho de ti.
@LaLigaenDirecto ¿Puede ser también quien ha marcado en más partidos distintos en la historia de los Mundiales? sin importar cuántos goles hizo en cada uno (1, doblete o hat‑trick).
@R3615Madrid@Tebasjavier@JorgeCalabres Para hacer bien las cuentas ahora sólo te falta hacer también las restas. Lewandowski , Ansu Fati , ter stegen , Rashford , solo estos ya te generan más FPF de lo que has sumado . Más alguna venta que seguro llegará.
@kos2_reus@expansioncom Me refería a porcentaje por entidad. En la anterior crisis bancaria ya vimos que no se pueden meter a todos en el mismo saco. Cifras en valor absoluto no indican nada.
@edugaresp Claro. Según esa teoría mi hipoteca no la pago yo. La está pagando la empresa para la que trabajo. Yo solo adelanto la cuota al banco. Lo que hay que leer…
@2010MisterChip Lo puedes poner en porcentajes ? Porque llegar 3 veces el español puede ser un porcentaje elevado. Sin embargo que lo haya hecho 6 el Barcelona , podría ser un porcentaje bajo.
El ferrocarril español nació tarde, mal y con un pecado original que nunca se corrigió. Desde su primer trazado en el siglo XIX hasta la actual red de Alta Velocidad, el problema no ha sido técnico, ni siquiera económico. Ha sido conceptual.
España nunca concibió el tren como un sistema de país, sino como un instrumento de control territorial. Y ese error sigue vivo.
1. El origen del problema. Un ferrocarril para llegar a Madrid, no para unir España:
La primera línea ferroviaria española, Barcelona–Mataró en 1848, era lógica. Unía industria, puerto y población. Pero pronto el modelo cambió. El Estado optó por una red radial, con Madrid como centro, aunque no fuera el principal nodo económico, industrial ni portuario.
El resultado fue una red que:
no conectaba regiones entre sí,
no cosía mercados naturales,
no seguía la geografía económica,
no aprovechaba puertos ni ejes históricos.
La España del XIX ya tenía corredores naturales claros. El Cantábrico industrial. El Mediterráneo comercial. Andalucía agraria y portuaria. El Ebro como eje interior. Nada de eso fue prioridad. El tren se diseñó para llegar al centro, no para conectar el país.
2. El siglo XX. Modernización parcial y abandono estructural:
Durante décadas, el ferrocarril fue lento, deficitario y mal mantenido. La industrialización llegó por carretera y por mar. El tren quedó como símbolo de atraso.
Cuando Europa apostaba por mallas de alta capacidad, España sobrevivía con líneas decimonónicas, curvas imposibles y tiempos impropios de un país moderno.
El franquismo mantuvo el modelo radial. La democracia lo heredó. Y nadie lo cambió.
3. La Alta Velocidad. Velocidad sin sistema
La llegada del AVE en 1992 fue un hito tecnológico. Pero volvió a repetirse el mismo error, ahora amplificado por el coste.
España construyó la red de alta velocidad más extensa de Europa, pero no la más útil. Se unieron capitales políticas, no nodos económicos. Se priorizó la cohesión simbólica sobre la eficiencia productiva.
- Madrid es el único nodo completo.
- Las costas están fragmentadas.
- El norte no está unido entre sí.
- Andalucía es un final de línea.
- El interior no es atravesado, solo ignorado.
- Los puertos no están integrados.
- Portugal sigue desconectado.
- Tenemos trenes rápidos, pero no tenemos red.
4. Lo que el país pedía y nunca llegó:
Si se superpone la población, el PIB y la logística al mapa ferroviario, las prioridades saltan a la vista.
Las demandas históricas que siguen pendientes:
- Un corredor mediterráneo completo y continuo, de Girona a Algeciras, conectado con puertos e industria.
- Un eje cantábrico real, de Galicia al País Vasco, que cree un mercado norteño integrado.
- - Una malla andaluza, donde Sevilla, Málaga, Cádiz, Granada y Almería formen red y no colas.
Conexiones transversales interiores, Zaragoza–Valencia, Valladolid–Zamora–Galicia, Córdoba–Jaén–Levante.
- Una conexión ferroviaria seria con Portugal, tanto atlántica como interior.
- Integración real de puertos, aeropuertos y mercancías, no solo pasajeros.
- Ciudades bisagra y nodos intermedios que generen actividad de paso, no solo destino.
Nada de eso es nuevo. Todo estaba claro hace cincuenta años.
5. El error de fondo. Confundir Estado con sistema:
España confundió cohesión con centralización. Y confundió red con velocidad.
El tren no sirve para que el país se sienta más cerca. Sirve para que funcione mejor. Para que la economía fluya. Para que el territorio no se vacíe. Para que el tiempo productivo no se pierda. Para que las regiones intercambien riqueza, no dependencia.
Las infraestructuras crean población, no la siguen.
Y cuando no crean red, crean desierto.
España no tiene un problema ferroviario. Tiene un problema de diseño de país.
Mientras no se entienda que el tren es un sistema económico, no un gesto político, seguiremos con mapas bonitos pero un territorio roto.
La alta velocidad fue una oportunidad histórica.
Pero sin red, la velocidad solo sirve para pasar de largo.