Han pasado más de once meses de un año que te enseñó que las cosas no siempre salen como esperas. Un año en el que lloraste, te rompiste y aun así encontraste la fuerza para seguir. Lo estás haciendo tan bien como puedes. Sé suave contigo, honra tu camino y respeta tu proceso. Sigue adelante con fe, paciencia y mucho amor propio.