No hay persona más cobarde y egoísta que la que no tiene valor de hablar claro para terminar y solo deja que la otra persona se haga un desastre emocional tratando de entender el desinterés y preguntándose si seguir ahí o dejarlo ya.
Obvio que me dolió más a mí. Tú sí tenías amigos, lugares a dónde ir, con quién distraerte… y mientras tanto, yo siempre estaba en mi casa lidiando con mi soledad.