Normalicemos aceptar que incluso las decisiones correctas pueden rompernos el corazón. Hacer lo correcto muchas veces requiere más valentía que hacer lo fácil. Empezar de cero asusta, arriesgarse da miedo, y enfrentarnos a lo desconocido nos sacude el alma.
Pero aun así, vale la pena. Porque ser valiente, hacer las cosas bien y mantenerte como una buena persona, tarde o temprano, siempre trae su recompensa.
Sanar me enseñó que la honestidad no arruinaría nada real.
Hablar de tus sentimientos no te harán perder nada que valga la pena.
Establecer límites no alejará a las personas correctas.
La autenticidad no te costará relaciones genuinas.