“Creo que es necesario educar a las nuevas generaciones en el valor de la derrota(...) En construir una identidad capaz de advertir una comunidad de destino, en la que se pueda fracasar y volver a empezar sin que el valor y la dignidad se vean afectados. En no ser un trepador
social, en no pasar sobre el cuerpo de los otros para llegar primero. Ante este mundo de ganadores vulgares y deshonestos, de prevaricadores falsos y oportunistas, de esta gente que ocupa el poder y que escamotea el presente, ni qué decir el futuro, de todos los neuróticos del
"Ví su cara y pensé, mierda, la quiero. ¿Qué haré? Lo mejor que podía hacer era actuar con indiferencia; no hay que dejar que se den cuenta de que te interesan, porque si no, te liquidan".!
"...A veces tienes que largarte sin más y abandonar
a esas mujeres chifladas para conseguir recuperarte.
Las mujeres exigen a veces cierto precio
que ningún hombre está dispuesto a pagar,
por otra parte, siempre hay otro imbécil
que recogerá lo que tú has tirado,
por lo cual