Por más que esté de acuerdo con que la indexación de los salarios exentos del impuesto sobre la renta está establecida por ley y debe aplicarse cada año, no podemos ignorar algunos hechos:
- Desde 2017 el Estado no ha aplicado la ley.
- El Gobierno se ha acostumbrado a disponer de ese dinero “extra” que obtiene al no aplicarla.
- Cumplir con la ley sin un plan coherente implicaría una reducción de los ingresos fiscales.
Desde una perspectiva de estabilidad fiscal —que nos afecta a todos—, si el Gobierno pierde esa fuente de ingresos, tendrá que recortar gastos o programas sociales. Y ya sabemos lo que ocurre cuando el Estado no tiene con qué cumplir sus compromisos (busquen la “poblada de abril” o pregúntenle a ChatGPT).
Honestamente, la idea de ajustar el monto exento solo en función del aumento del costo de vida tiene sentido político, pero es un error.
Los salarios no suben al ritmo de la inflación: el costo de vida crece, pero los ingresos no lo hacen en la misma proporción. Los ajustes salariales suelen venir cuando se incrementa el salario mínimo, lo que empuja hacia arriba los demás niveles. En consecuencia, los tramos del ISR deberían ajustarse en sincronía con los aumentos del salario mínimo.
Dicho esto, mientras no exista una propuesta para modificar la ley, corresponde aplicar el ajuste que ya está contemplado. Porque es ley. Pero antes de hacerlo, hay que responder la pregunta clave: “¿De dónde saldrá el dinero?”.
Estos temas me molestan especialmente porque aún nos cuesta entender que la estabilidad del Estado nos incumbe a todos. Y eso es consecuencia de que, durante décadas, la clase política ha manejado los fondos públicos como si fueran propios, apropiándose de los programas sociales y usándolos con fines personales/políticos.
Mientras no asumamos que el Estado es de todos, será difícil tomar las decisiones necesarias para mejorar nuestro país.
El estado no es una ONG y, aunque lo fuera, toca preguntarse de donde vamos a seguir sacando dinero para financiar los programas sociales.
He visto propuestas como "reducir la evasión del ITBIS y los subsidios". Eso, estimados, es sinónimo de cobrar más impuestos. Ahora, la pregunta es, ¿quién los va a terminar pagando?".
Ojo, no estoy diciendo que estoy particularmente en contra de algunas de las cosas planteadas, pero mi intención en esta red ha sido (y sigue siendo) intentar que los discursos políticos no nos nublen el pensamiento.
Todo suena bien cuando no se habla de las consecuencias.
Esa tipa no es de confiar, querer quitarle el puesto a su papa, por mas que tu te creas merecedora, le dieron la oportunidad a tu papa, apoyalo y deja la envidia #LaCasaDeAlofoke2