La mayor lección que he aprendido este año ha sido no forzar nada, ni conversaciones, ni amistades, ni relaciones, ni atención y ni amor. Las cosas forzadas no valen la pena, lo que fluye, fluye y lo que falla, pues falla.
me gusta el contacto físico pero solo de personas MUY ESPECÍFICAS si no eres una de esas personas me pone muy nerviosa que me toquen la cara o cualquier parte del cuerpo durante más de 2 segundos