Es uno de los Mundiales más flojos desde Korea y Japón.
Malos anfitriones, poco entusiasmo, decisiones polémicas y selecciones que no están a la altura.
Si no fuera por los jugadores y las estrellas sería una kermesse política de la FIFA.
A mí me disculpan pero estoy a favor de la pausa de hidratación.
Lo malo es la televisión que va a la publicidad.
Es el momento ideal para escuchar a los directores organizar la última media hora de partido.
O si no te vas al baño o preparas un Fernet.