-Una vez en el hotel, se mantiene muy alejada de las paredes y, sin decirle nada a nadie, va hacia la cocina para sentarse en el suelo. Se sentía más segura allí que en su habitación.-
-No se va a girar para ver el cadáver, suficiente tuvo la otra vez.
En vez de eso, se aleja un poco y mira sus marcas en las muñecas, ahora estaban completamente grises-
-Asiente un par de veces, aceptando el pañuelo para secarse mejor la cara-
Gracias... de verdad. -responde con un hilo de voz. Quería preguntarle cómo estaba él pero no tenía a penas voz para hablar.-
-Gracias a Frøkn, una de sus manos queda liberada, lo que le permite hacer la suficiente fuerza como para liberarse completamente del fantasma o lo que quiera que fuera aquello.-
-Suelta gritos frustrados por no poder liberarse, y lo peor era que cuanto más hacía fuerza, más daño se hacía en las muñecas tras su espalda- Joder, ¡que me sueltes! Para ya.
-Da patadas al aire por si le pilla la espinilla al que la agarra, claro que solo consigue darle a la pared.
No podía ver que sus muñecas se estaban volviendo grisáceas.-
-Mira alrededor buscando ayuda de quien fuera, porque ella sola sabía que no podría soltarse. Ahí es cuando se fija en que otras chicas están en su situación-
-Los ojos se le empañan por las lágrimas que amenazan en salir y su única reacción es gritar histérica, intentando apartarse de la pared sin conseguirlo.-
-En el momento de poner un pie fuera del hotel, siente algo gélido aferrando su muñeca con presión-
S-suéltame -la morena forcejea por soltarse del agarre y correr con sus compañeros pero, en vez de esto, tira de ella con una fuerza impropia de un ser humano corriente. Tanto +