Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.
Nunca voy a entender cómo alguien puede pasar de ser parte de tu rutina a convertirse en un extraño. Cómo un día comparten risas, conversaciones y secretos, y al siguiente te pasan mil cosas y ya no sabes a quién contárselas.
Por amor llegué a dar tanto de mí, a cuidar, a comprender y a poner a otros primero, que olvidé algo importante: yo también merecía recibir ese mismo amor, cuidado y dedicación.
Un dato que me hace mierda es que en el museo británico de la guerra, hay 119 banderas de los paises que ellos invadian ya que los tomaban de trofeo, de 119, NO ESTA LA NUESTRA, porque los soldados JAMÁS la abandonaron.