Se acabó el (largo) cuarto de hora de un pusilánime que se creyó tan poderoso como para maltratar, sobrar, despreciar y mirar desde arriba a todos al tiempo que afanaba vorazmente aprovechando, justamente, ese breve lapso de falso brillo que jamás había tenido ni volverá a tener.
adorni representa a la perfección este gobierno: sin logros ni talento, soberbio al pedo, limitadísimo intelectualmente, incapaz de empatizar con nadie más que consigo mismo, feo como la mierda, autopercibido moral y justo, y en verdad profundamente mentiroso y chorro.