100% de acuerdo.
Tenemos un sistema electoral que, sin ser perfecto, es razonable.
El motivo de la queja es diferente:
1) He perdido las elecciones y/o gente que me cae bien ha sacado muchos diputados.
2) El problema no puede ser mío, que soy listísimo, ni del partido al que voto, que es lo mejor de lo mejor.
3) Luego debe ser el problema de la ley electoral.
La adicción a las redes sociales es mucho más complicada de lo que parece:
Estamos viviendo una ola de demandas judiciales contra las grandes redes sociales (Meta, Google, TikTok, Snapchat). En un caso reciente en Los Ángeles, una joven ganó 6 millones de dólares porque alegó que su adicción a Instagram y YouTube le provocó ansiedad, depresión y otros problemas. Miles de demandas similares, incluyendo de distritos escolares, piden cientos de miles de millones de dólares.
Los autores de este post, una psiquiatra con experiencia en adicciones y un profesor de derecho y psicología, explican que el tema es más complejo de lo que parece. En la consulta del terapeuta, sí tiene sentido hablar de “adicción a redes sociales” porque muchos jóvenes pasan demasiado tiempo en ellas, sienten que no pueden parar y sufren consecuencias negativas. Se trata con terapia similar a otras adicciones comportamentales.
Sin embargo, en los tribunales el estándar debe ser mucho más estricto. La adicción a las redes no es una enfermedad física como el cáncer o la diabetes; es un comportamiento que se puede cambiar con hábitos y fuerza de voluntad. Es muy difícil demostrar que las redes “causaron” los problemas mentales, porque muchos jóvenes ya tenían ansiedad o depresión antes y usaron las redes para escapar. No existen pruebas científicas (escáneres ni tests) que puedan distinguir entre “no pude resistirme” y “no me resistí”.
Por eso, los autores advierten que expandir la responsabilidad civil contra las empresas sería peligroso ya que podría abrir la puerta a demandas contra la comida rápida, el juego o cualquier cosa que genere hábitos fuertes, amenazaría la libertad de expresión y terminaría perjudicando a los consumidores con precios más altos o menos servicios.
En resumen, la adicción a las redes es un problema real que merece atención clínica y de los padres, pero la ley no debería tratarla como una adicción incontrolable para culpar y multar masivamente a las empresas, porque la ciencia actual no lo sostiene con suficiente claridad.
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Ulaşılması imkansız hedeflerden vazgeçebilen insanlar daha iyi uyuyor ve daha az fiziksel hastalık yaşıyor.
Bazen vazgeçmek, kendiniz için verebileceğiniz en sağlıklı karardır.
Son preferibles las coaliciones a las tribus. Una tribu no solo comparte un objetivo, sino también una identidad. Espera lealtad intelectual, emocional y moral. La discrepancia interna suele interpretarse como una deserción, porque lo que mantiene unido al grupo no es únicamente un fin común, sino la sensación de pertenecer al mismo bando. Poco a poco, la identidad acaba sustituyendo al razonamiento. Las opiniones dejan de evaluarse por su verdad o su utilidad y empiezan a juzgarse por quién las pronuncia.
Las coaliciones funcionan de otra manera. No requieren unanimidad, sino coordinación. Sus miembros pueden discrepar profundamente sobre economía, religión, inmigración, energía o cualquier otra cuestión y, aun así, colaborar porque identifican un objetivo concreto que consideran prioritario. Esa lógica resulta mucho más compatible con una sociedad abierta y compleja, donde casi nadie coincide con nadie en todo. Las coaliciones obligan a negociar, matizar y jerarquizar prioridades. Las tribus, en cambio, tienden a exigir adhesiones completas y convierten cualquier desacuerdo en una amenaza para la identidad del grupo.
Una de las virtudes menos evidentes del buen diseño ambiental es que permite coordinar a personas muy distintas sin exigirles que sean iguales. Esta es una diferencia fundamental. Una sociedad puede lograr orden suprimiendo la diversidad, imponiendo una sola lengua, una sola moral, una sola estética o una sola manera de comportarse. Pero también puede lograrlo de una forma más inteligente: creando señales, protocolos y entornos compartidos que permitan cooperar a personas que siguen siendo diferentes.
Hoy, en Sapienciología: https://t.co/Ex3C0yuFJl
🧵 Hoy llevo desde las 13:00 en el Hospital General Universitario Rafael Méndez de Lorca acompañando a mi madre, de 85 años y con demencia.
La espera ya es dura de por sí. Pero hay algo que me parece indignante.
Al estar el hospital prácticamente aislado, si necesitas comer o comprar algo para un paciente, en muchos casos solo tienes una opción: la cafetería.
Hoy he comprado un yogur Danone fresa para que mi madre pudiera merendar. Precio: 1,90 €.
Ese mismo yogur cuesta aproximadamente 0,25 € por unidad (1€ el pack de 4) al comprar un pack en un supermercado. Estamos hablando de un incremento cercano al 660%.
No estoy pidiendo precios de supermercado. Entiendo que una cafetería tiene costes y debe obtener beneficios. Pero una cosa es ganar dinero y otra muy distinta aprovechar una situación en la que pacientes y familiares no tienen alternativa.
Ir al hospital no es un capricho. Hay personas que pasan allí jornadas enteras o semanas acompañando a un ser querido. Los productos básicos deberían tener precios razonables.
Pido al Hospital General Universitario Rafael Méndez, al Servicio Murciano de Salud y a quien corresponda que revisen esta situación. La atención sanitaria también pasa por tratar con dignidad a pacientes y acompañantes.
Si crees que esto no debería ocurrir en un hospital público, agradecería que compartieras este mensaje para que llegue a quien pueda cambiarlo.
#HospitalDeLorca #Lorca #Murcia #SanidadPública #Consumo #Pacientes #Familiares
Hoy se descubre por qué no se hace nada con el problema del alquiler: es un trasvase de rentas generacional, y permite que los votantes del bipartidismo no se empobrezcan (junto a la revalorización de las pensiones). De ahí que haya tanto interés en hablar de "fondos buitre" –que son el 8% del problema de la vivienda. Son votos, no tiene más.
Gráfico de Jon González.
La jerarquía de desacuerdos de Graham), propuesta por el ensayista y programador Paul Graham, es una clasificación de la calidad de los desacuerdos, desde las formas más pobres de discutir hasta las más rigurosas.
Es una herramienta útil para evaluar debates porque recuerda que muchas discusiones aparentemente intensas en realidad se quedan en los tres escalones inferiores, donde casi nunca hay un intercambio real de ideas.
De abajo arriba:
1. Insulto (Name-calling). No se responde al argumento, solo se insulta. Ejemplo: «Eres un idiota».
2. Ad hominem. Se ataca a la persona en lugar de a su argumento. Ejemplo: «No hay que hacerle caso porque no es experto».
3. Responder al tono. Se critica cómo está escrito o dicho el mensaje, pero no su contenido. Ejemplo: «Con ese tono tan agresivo no merece la pena responderte».
4. Contradicción. Se afirma simplemente que el otro está equivocado, sin aportar apenas razones o pruebas.
5. Contraargumento. Se presentan razones, datos o evidencias que apoyan una posición diferente. Ya existe una discusión racional, aunque todavía puede no tocar el núcleo del argumento contrario.
6. Refutación. Se identifica un error concreto del razonamiento y se explica por qué es un error, normalmente citando exactamente el punto problemático.
7. Refutar el punto central. Es el nivel más alto. No basta con encontrar un error secundario, sino que se rebate la tesis principal. Si el punto central cae, el argumento entero pierde su fuerza.
⚠️Despreciar evidencias: en 2022 se subsidió 20 c/l combustibles, lo que aprovecharon petroleras para aumentar precios. Perdimos 857 millones €.
Ahora se repite esta política regresiva y, aún peor, se mantendrá si los precios aumentan: el incentivo perfecto para que suceda.
El trilema de Rodrik sostiene que no es posible combinar plenamente la hiperglobalización económica, la soberanía nacional y la democracia política. Podemos tener dos de esos elementos, pero no los tres en su forma fuerte.
Si un país quiere integrarse por completo en la globalización económica y, al mismo tiempo, conservar la soberanía nacional, tendrá que limitar la democracia interna. Las grandes decisiones económicas quedarán cada vez m��s condicionadas por los mercados internacionales, los tratados comerciales, los inversores y las instituciones supranacionales. La ciudadanía votará, pero el margen real de decisión será estrecho.
Si un país quiere mantener la democracia y la soberanía nacional, tendrá que aceptar una globalización más limitada. Podrá decidir sus propias políticas fiscales, laborales, industriales o migratorias, pero no podrá someterse sin fricciones a una integración económica global extrema.
Y si se quiere conservar la democracia junto con una globalización económica profunda, entonces habría que desplazar parte del poder político hacia instituciones democráticas globales. Es decir, habría que sacrificar una parte de la soberanía nacional para que las decisiones que hoy condicionan a los países desde fuera pudieran ser controladas democráticamente a escala internacional.
El trilema no dice que la globalización sea buena o mala en sí misma. Lo que señala es que toda arquitectura política tiene costes. No existe una fórmula mágica que permita tener mercados globales sin límites, Estados nacionales plenamente autónomos y democracias capaces de decidirlo todo dentro de sus fronteras.
Duygularına çok odaklanan ama onları anlayıp yönetemeyen kişilerin psikolojisi daha kötü.
Çünkü duygularını fark etmek kadar, onları anlamak ve düzenleyebilmek de gerekiyor.
The magnitude of Trump's personal corruption and the monetizing of the presidency by him and his family have no precedent in US history.
It takes a total peasant mentality, or some weird cultish devotion, to defend or excuse this, especially if you objected to corrupt Biden transactions (as I did). It's on a completely different scale.
Trump set up a crypto company (World Liberty Financial) 4 days before his inauguration, then had the UAE pour hundreds of millions into his pockets for 49% of it, then gave rewards to the UAE. Jared getting $2 billion from the Saudis. On and on and on.
Dije que esta regularización buscaba, en parte, contentar a la patronal en sectores donde se requiere mano de obra más barata (hostelería, agricultura…). Entonces, muchos se me echaron al cuello. Hoy lo ha confirmado hasta el propio presidente del Gobierno. Ya se podía suponer anteriormente, solo atendiendo a las declaraciones de Foment del Treball o de la CEOE.
La realidad es que parte del milagro económico de Pedro Sánchez consiste en que hemos crecido más por el aumento de la población (ahí computa el factor migratorio) que por grandes incrementos de la productividad. Por eso, el "PIB no llega a las familias", como se dice ahora. Claro que no: la vivienda está desbocada y los sueldos siguen igual de bajos porque el crecimiento, mayoritariamente, no ha venido por la vía de transformar nuestra economía (que es low cost). De eso no son culpables los migrantes: atraemos el tipo de trabajadores que somos capaces de producir. Atraemos la economía que tenemos como país. Si fuéramos Silicon Valley, vendrían muchos ingenieros de fuera también.
Sin embargo, hay hay otro drama social: si los migrantes cobran de media un 29% menos (debido a los sectores en los que suelen emplearse), muchos acabarán siendo parte de los grupos más humildes de nuestra sociedad. Es decir, el drama de la vivienda les golpea con especial dureza –algunos terminan padeciendo incluso "chabolismo vertical": una familia viviendo en una sola habitación porque no puede permitirse nada mejor–.
De todo esto casi nunca se habla, curiosamente. Al Gobierno solo le interesa aludir al supuesto "milagro económico" sin analizar sus causas y también sus consecuencias.
¿Sabías que hay el doble de futbolistas nacidos en enero que en diciembre? No es "un efecto curioso". Son el DOBLE. Mirad el gráfico.
Y no es casualidad: si naces en enero tienes más opciones de ser profesional.
¿Por qué? 👇
A los jefes narcisistas no les gusta el teletrabajo porque pierden poder y admiración:
Según los autores de este articulo del NYT, muchas empresas han obligado a los empleados a volver a la oficina a tiempo completo (un tercio en EE.UU.) a pesar de que los datos muestran que no aumenta la productividad. Los líderes justifican esta decisión con argumentos de colaboración, creatividad o cultura, pero la investigación revela que el verdadero motivo suele ser el ego y el narcisismo.
Los líderes más narcisistas (medido por rasgos como necesidad de poder, estatus, paquetes salariales exagerados, firmas grandes y fotos prominentes) ven el trabajo remoto como una amenaza a su autoridad. Les cuesta menos controlar, intimidar y recibir admiración cuando la gente está físicamente presente. En cambio, en Zoom se diluyen en una pantalla de cuadraditos, pierden el contacto visual dominante y reciben menos atención inmediata.
Los estudios de los autores (miles de ejecutivos y supervisores) muestran que el narcisismo es el rasgo que mejor predice la oposición al trabajo híbrido o remoto.
Según ellos, forzar la vuelta total a la oficina reduce la satisfacción, aumenta la rotación de talento y no mejora los resultados. El trabajo híbrido (1-2 días en oficina) es mejor para la mayoría ya que permite concentración en casa y colaboración presencial cuando es necesario.
Me estoy encontrando con muchos problemas para explicar simbología, refranes, expresione, a una generación de niños que desconocen la Biblia. No estoy diciendo que haya que ir a catequesis ni creer en ella, pero desconocer el libro que está en la base de nuestra civilización es un agujero de conocimiento muy importante.
La mayoría de los desastres organizativos no los causan villanos acariciando gatos en un despacho con vistas.
Los causan personas inteligentes, trabajadoras, incluso razonablemente honrados intentando arreglar problemas complejos como si fueran problemas simples.
Cuanto más avanzada es una sociedad, más depende de conocimiento que nadie posee individualmente. El verdadero milagro no es la inteligencia de una persona, sino la capacidad de muchas personas de forma inteligente.
El conocimiento especializado es valioso, por supuesto. Sería una imprudencia confiar una operación quirúrgica a una votación popular. Pero coordinar una sociedad entera es una tarea de naturaleza distinta. En ella, el verdadero milagro no consiste en que unas pocas personas sepan mucho, sino en que millones de personas sepan algo. Y que, sin necesidad de conocerse entre sí ni de comprender el conjunto completo, sean capaces de generar un orden que ningún planificador habría podido diseñar de antemano.
Gran parte de ese saber parece trivial cuando se observa aisladamente: las preferencias de un consumidor, la experiencia de un agricultor, la intuición de un comerciante, la información local que posee un vecino. No obstante, son precisamente esos fragmentos los que permiten que una sociedad funcione.
Por eso resulta tan arriesgado sustituir ese proceso por las decisiones de un grupo reducido de expertos, por muy inteligentes y bienintencionados que sean. La cuestión no es que sepan poco. La cuestión es que nadie sabe lo suficiente.
Hoy, en Sapienciología: https://t.co/LuqMbp2iVw
Los aficionados que vendan cromos del Mundial tienen que incluir las ganancias en el IRPF cuando los vendan más caro de lo que los compraron https://t.co/E6tP0wWKeB