En pleno XXI, pese a los avances tecnológicos, el capitalismo nos empuja de regreso a condiciones de trabajo propias del siglo XIX. Lo más grave es que esta regresión es presentada como virtud. Trabajar doce horas es “esfuerzo”, “merito”, “compromiso”. +
Está es una de las fotografías que más me impactó de África.
Un guardaparques keniata 🇰🇪 vigila, bajo una intensa lluvia, una pila de dientes de marfil que fueron incautados a cazadores furtivos.
En Kenia la incautación de marfil se quema como mensaje. Un famoso ex presidente, Uhuru Kenyatta, dijo: "Kenia envía el mensaje de que, para nosotros, el marfil no tiene valor a menos que esté en nuestros elefantes".
Hoy, Almeida ha adjudicado a la empresa del hermano de Esperanza Aguirre la viabilidad de la recalificación de la ciudad tecnológica del Real Madrid Florentino Pérez en Valdebebas. Mafia pura.
La timidez entre árboles es un fenómeno observado en algunas especies arbóreas, en el que las copas de los árboles frondosos no se tocan entre sí, formando una separación conocida como “grieta de timidez”.
El beato fascista.
Alojzije Stepinac, el cardenal arzobispo croata fascista y criminal, venerado y beatificado por la Iglesia católica.
Durante la 2º Guerra Mundial, bajo el caudillaje fascista del führer croata Pavelic, en la aldea de Jasenovac, el nacional-socialismo construyó un campo de concentración, en el que fueron torturados y finalmente asesinados centenares de miles de civiles yugoeslavos. Aquel terrible campo de aniquilamiento estaba dirigido por católicos monjes franciscanos, tras el apoyo ofrecido por el entonces arzobispo croata Alojzije Stepinac al dictador Ante Palevic (apoyado y apoyo de Hitler) en su “campaña” de exterminio de antifascistas y ciudadanos serbios.
Al término de la guerra, el arzobispo fue detenido y llevado a la cárcel, tras haber sido condenado a 16 años de prisión, aunque según reconocieron los “juristas” de entonces, la enormidad de sus delitos y la ferocidad de los criminales a sus órdenes, debieran acarrearle la cadena perpetua, una vez descartada, la pena de muerte. Sin embargo, las presiones de las “democracias” restauradas de Europa y, sobre todo, de EE.UU. lograron del gobierno yugoslavo la benigna sentencia, que pudo cumplir en su mayor parte bajo arresto domiciliario.
Aquél arzobispo nunca manifestó arrepentimiento alguno de su horrible conducta. Cuando salió a la luz todo el espanto del campo de exterminio de Jasenovac ni siquiera se inmutó. Durante el proceso que lo condenó mantuvo una actitud desafiante y obscena, escondiéndose tras un ambiguo silencio, preñado de orgullo bestial, cada vez que se le preguntaba por su apoyo explícito a los führer alemán y croata o por sus ataques continuos a serbios, musulmanes, judíos y antifascistas. Murió en 1960.
El 3 de octubre de 1998, sin embargo, fue beatificado por la curia vaticana, “Beato mártir” para más escarnio a los antifascistas asesinados a sus órdenes. En la web, además, se informa que está en proceso de canonización.
El 22 de julio de 2016, el nuevo fascismo croata, por medio de su Tribunal Provincial de Zagreb anuló la sentencia que se le impuso como criminal fascista.
Los numeritos del ultraderechista Vito Quiles los promocionáis vosotros desde las terminales gubernamentales a todas horas para decir que sois de izquierdas, mientras tú estás privatizando hasta el mear en las estaciones de tren.
Hay historias que merecen ser narradas.
Durante las próximas semanas os voy a contar La Odisea, canto por canto, acompañando cada episodio con una o varias obras de arte. Un viaje por el poema de Homero a través de la pintura.
¿Me acompañáis? #LaOdisea
El Tribunal de Justicia de la UE ha autorizado el enjuiciamiento penal en los países de la UE de las personas que publiquen vídeos de Russia Today en canales y sitios web abiertos.
Buenos días. Hace poco hablaba de los árboles muertos en las estaciones abandonadas (otro día pondré cosas más alegres, como estaciones restauradas y salvadas de la destrucción, q las hay...), pero hoy quiero seguir con otra categoría de estaciones abandonadas: las más tristes...
Este clásico demuestra la importancia de la aplicación del tiempo, la larga duración en la formación del Estado moderno y su papel en la transición del modo de producción capitalista, en los debates que renovaron la historiografía marxista.