Para que la riqueza de un proyecto de vida sea cada vez mayor es indispensable que la diversidad de miradas esté contemplada en su consecución. La diversidad califica al resultado con el valor agregado del aporte de los mejor de cada uno.
La mayor parte de nuestra vida transcurre en el lugar de trabajo. Elegir una profesión que amamos ejercer es, pues, lo que hace a la diferencia entre perder tiempo trabajando y trabajar por el futuro
De nosotros depende aprovechar el tiempo corto de la vida en el desarrollo de una personalidad crítica y resiliente, apta para enfrentar las vicisitudes que nos salgan el encuentro e incluso para trascender la finitud de la existencia terrena.
La vida es ese transcurrir que sucede entre el nacimiento y la muerte, una sencilla sucesión de instantes que se nos escapan como los granos de arena que podemos retener con un puño.
Debemos lograr administrar nuestro tiempo de la mejor manera posible, ya que cada momento, por ser único e irrepetible, encierra una oportunidad igualmente imposible de reproducir.
Sólo frente a la desnudez de nuestro espíritu podemos tomar clara conciencia de nuestras limitaciones y de las posibilidades de superación que están a nuestro alcance.
Es muy importante que seamos agradecidos en la vida y con la vida. Que sepamos que en cada amanecer, en cada momento de vigilia, la vida nos pone delante una multiplicidad de oportunidades.
La Educación Personalizadora vuelve al individuo capaz de las mejores relaciones y vínculos posibles, y por ende apto para una vida plena en Democracia.
Si quien asume el rol de educar en el desarrollo de su labor no aprende, entonces tampoco enseña; solamente informa y genera así un círculo vicioso de flujo de datos sin mayor sentido.
Se deben adquirir actitudes y aptitudes que le permitan al educando alcanzar, paulatinamente, la autonomía del conocimiento, aprendiendo a crecer constantemente gracias al desarrollo en tiempo y forma del pensamiento crítico y de la creatividad.
Educar es estructurar la personalidad, a lo largo de toda la vida, tanto en el nivel axiológico y vincular, como en el plano creativo y del manejo de la información.
Para lograr la felicidad, debemos primero llegar a ser libres, y para ello es necesario adquirir autonomía y desarrollar la capacidad de crisis, creatividad y resiliencia.